23 junio 2005
La noche de San Juan
Comienzo el blog una noche de despedida. Es la noche de San Juan y no vamos
a dormir juntos. No sé por qué hoy necesito más tus caricias. Vete a saber.
Igual es el patxarán, que altera mis hormonas. O que sé que me quedan pocos
días para estar junto a ti antes de que te marches y siento que esta noche
estoy desperdiciando unos minutos preciosos..
Tengo curiosidad por saber qué sentiré cuando el autobús enfile hacia León y
yo me quede en tierra, viendo como te alejas. Me quiero creer que estaré
contenta, porque tú vas hacia algo que deseas mucho, pero sé que
interiormente yo no estaré muy feliz. Son sólo 2 semanas, me digo una y otra
vez, pero será algo duro porque será la primera separación en serio, después
de 9 meses juntos, y algo me dice que me costará pero que todo lo malo pasa
pronto, ¿o era lo bueno, gato?
Me ha tocado un vagón sin aire, pero es que no he podido elegir en el andén:
he entrado corriendo porque he oído la llegada del tren mientras atravesaba
las escaleras del túnel. Dos italianos ligan con dos brasileñas enromes a mi
lado, y yo no hago más que pensar que mañana seré incapaz de descifrar qué
coño he escrito en el papel para luego pasarlo al blog (Inciso: los guiris
se van a bajar en Sol, que lo chapurreaban entre ellos en una mezcla de
inglés, portugués y castellano, y es que es lo lógico, en Madrid, si un
guiri va en el metro, siempre se baja en Sol).
Estoy pensando en cómo diseñar el blog, en qué ponerle exactamente. Creo que
añadiré todos los días un apunte de tu ruta a Santiago, una canción que me
inspire lo que haya pasado ese día, y ¿por qué no? una foto que mole. Aunque
seguro que al final no hago nada de todo eso, que me conozco y soy un poco
desastre.
Pero hay una cosa que me atrae bastante. Siempre que escribo, surje como una
comunicación entre dos personas, y es algo privado. De alguna manera esta
ocasión es diferente, porque serán públicas mis palabras. Cualquier persona
que pase delante del escaparate, podrá entrar, ver, leer, degustar, reírse,
copiar, dejar un mensaje. Y será como si cientos de voyateures miraran
dentro de nosotros, de nuestra relación. Al igual que miran todos los
viajeros de este tren mientras yo escribo en este miserable papel robado a
la papelera del zulo.
Atocha Renfe. Ya queda menos. Y hoy, mi canción es Brigitte, por el rock y
por las margaritas sixties que me inspiran esa música (pero no por la letra,
vale).
¿Ya te he dicho que te quiero, gato? Pues eso.
a dormir juntos. No sé por qué hoy necesito más tus caricias. Vete a saber.
Igual es el patxarán, que altera mis hormonas. O que sé que me quedan pocos
días para estar junto a ti antes de que te marches y siento que esta noche
estoy desperdiciando unos minutos preciosos..
Tengo curiosidad por saber qué sentiré cuando el autobús enfile hacia León y
yo me quede en tierra, viendo como te alejas. Me quiero creer que estaré
contenta, porque tú vas hacia algo que deseas mucho, pero sé que
interiormente yo no estaré muy feliz. Son sólo 2 semanas, me digo una y otra
vez, pero será algo duro porque será la primera separación en serio, después
de 9 meses juntos, y algo me dice que me costará pero que todo lo malo pasa
pronto, ¿o era lo bueno, gato?
Me ha tocado un vagón sin aire, pero es que no he podido elegir en el andén:
he entrado corriendo porque he oído la llegada del tren mientras atravesaba
las escaleras del túnel. Dos italianos ligan con dos brasileñas enromes a mi
lado, y yo no hago más que pensar que mañana seré incapaz de descifrar qué
coño he escrito en el papel para luego pasarlo al blog (Inciso: los guiris
se van a bajar en Sol, que lo chapurreaban entre ellos en una mezcla de
inglés, portugués y castellano, y es que es lo lógico, en Madrid, si un
guiri va en el metro, siempre se baja en Sol).
Estoy pensando en cómo diseñar el blog, en qué ponerle exactamente. Creo que
añadiré todos los días un apunte de tu ruta a Santiago, una canción que me
inspire lo que haya pasado ese día, y ¿por qué no? una foto que mole. Aunque
seguro que al final no hago nada de todo eso, que me conozco y soy un poco
desastre.
Pero hay una cosa que me atrae bastante. Siempre que escribo, surje como una
comunicación entre dos personas, y es algo privado. De alguna manera esta
ocasión es diferente, porque serán públicas mis palabras. Cualquier persona
que pase delante del escaparate, podrá entrar, ver, leer, degustar, reírse,
copiar, dejar un mensaje. Y será como si cientos de voyateures miraran
dentro de nosotros, de nuestra relación. Al igual que miran todos los
viajeros de este tren mientras yo escribo en este miserable papel robado a
la papelera del zulo.
Atocha Renfe. Ya queda menos. Y hoy, mi canción es Brigitte, por el rock y
por las margaritas sixties que me inspiran esa música (pero no por la letra,
vale).
¿Ya te he dicho que te quiero, gato? Pues eso.
