11 julio 2005
Samos - Sarria - Portomarín (37,23 kms.)
Hoy has hecho que se me corra el rímel. Del todo. No veas qué churretes que tengo en la cara por tu culpa. Son negros como el carbón, y estoy frota que te frota (ya sólo me queda intentar lo de la piedra pómez) para ver si salen de una buena vez.
Resulta que llego al buzón de casa, como todos los días, refunfuñando por el calor, como todos los días, cargada de bolsas del curro y de la compra, como todos los días, y abro el buzón, como todos los días, y me encuentro, como todos los días, las dos o tres facturas de siempre. Porque hay que joderse, que en mi buzón sólo caen anuncios de clínicas dentales y facturas. Y de vez en cuando, alguna propaganda de restaurante chino y de telepizza. Que mientras estaba a dieta no veas qué mal sentaba, oigas, aquello de ver las fotos suculentas de las pizzas, queso derretido, masa esponjosa y sabor riquísimo... Las peores, las del pizzahut, porque, como decía un colega de hace muchos años, son las únicas pizzas en las que la foto de la publicidad corresponde al 100% con la realidad. Al menos, en aquellos tiempos, ahora ya no lo sé, que hace mucho que no invierto en colesterolines a domicilio.
A lo que voy, que me disipo echando leches. Hoy, además de las facturas, encontré otras cositas en mi buzón. Debajo de la factura de la hipoteca y por encima de la factura del teléfono fijo (ajko de timofónica, oyes) asomaba una esquina de una catedral... Esto parece... esto parece... ¡¡ la catedral de León !! Y otra esquinita que asomaba por allí... ¡¡Hospital de Órbigo!! Y esto de aquí... esto de aquí no lo conozco, pero pone que es ¡¡ El Acebo !! Y luego otra más, también de León (después me enteré de que la repetición se debía a que no encontraste postal de Villar de Mazarife).
En fins, que se me ha puesto al segundo la típica cara de tonta-que-casi-se-echa-a-llorar-por-una-nimiedad (aunque al final, leyéndolas, sí que he llorado, como he confesado más arriba). Menos mal que hoy no me he cruzado con ningún vecino, porque si ya tengo fama de taradilla en la comunidad, después de verme llorar aferrada a un puñado de postales y facturas en una mano y agarrada con la otra a la puertecilla cutre y desvencijada de mi buzón, no te digo ná dónde iba a terminar esa fama.
Te quiero mucho, gato. Hoy, más que nunca, porque además de tu foto sobre mi mesa, tengo tus palabras que me llegan desde la distancia... Y eso me hace la mujer más feliz del mundo.
PD. Me quedaría un rato largo contigo y sé que lo sabes... Pero la lavadora está terminando de centrifugar, y aún tengo que hacer la comida de mañana y la cena para hoy y además escribir los tres post anteriores que no pude escribir estos días... Qué bonito y romántico es despedirme de ti contándote que me voy a tender bragas, ¿eh? Muackis de nuevo...
Resulta que llego al buzón de casa, como todos los días, refunfuñando por el calor, como todos los días, cargada de bolsas del curro y de la compra, como todos los días, y abro el buzón, como todos los días, y me encuentro, como todos los días, las dos o tres facturas de siempre. Porque hay que joderse, que en mi buzón sólo caen anuncios de clínicas dentales y facturas. Y de vez en cuando, alguna propaganda de restaurante chino y de telepizza. Que mientras estaba a dieta no veas qué mal sentaba, oigas, aquello de ver las fotos suculentas de las pizzas, queso derretido, masa esponjosa y sabor riquísimo... Las peores, las del pizzahut, porque, como decía un colega de hace muchos años, son las únicas pizzas en las que la foto de la publicidad corresponde al 100% con la realidad. Al menos, en aquellos tiempos, ahora ya no lo sé, que hace mucho que no invierto en colesterolines a domicilio.
A lo que voy, que me disipo echando leches. Hoy, además de las facturas, encontré otras cositas en mi buzón. Debajo de la factura de la hipoteca y por encima de la factura del teléfono fijo (ajko de timofónica, oyes) asomaba una esquina de una catedral... Esto parece... esto parece... ¡¡ la catedral de León !! Y otra esquinita que asomaba por allí... ¡¡Hospital de Órbigo!! Y esto de aquí... esto de aquí no lo conozco, pero pone que es ¡¡ El Acebo !! Y luego otra más, también de León (después me enteré de que la repetición se debía a que no encontraste postal de Villar de Mazarife).
En fins, que se me ha puesto al segundo la típica cara de tonta-que-casi-se-echa-a-llorar-por-una-nimiedad (aunque al final, leyéndolas, sí que he llorado, como he confesado más arriba). Menos mal que hoy no me he cruzado con ningún vecino, porque si ya tengo fama de taradilla en la comunidad, después de verme llorar aferrada a un puñado de postales y facturas en una mano y agarrada con la otra a la puertecilla cutre y desvencijada de mi buzón, no te digo ná dónde iba a terminar esa fama.
Te quiero mucho, gato. Hoy, más que nunca, porque además de tu foto sobre mi mesa, tengo tus palabras que me llegan desde la distancia... Y eso me hace la mujer más feliz del mundo.
PD. Me quedaría un rato largo contigo y sé que lo sabes... Pero la lavadora está terminando de centrifugar, y aún tengo que hacer la comida de mañana y la cena para hoy y además escribir los tres post anteriores que no pude escribir estos días... Qué bonito y romántico es despedirme de ti contándote que me voy a tender bragas, ¿eh? Muackis de nuevo...
